¿Por qué los actores prefieren el teatro al cine?

Siempre que en una entrevista le preguntan a algún actor qué prefiere si el teatro o el cine, todos responden lo mismo: el teatro. Pero, ¿a qué se debe esta preferencia?

“Personalmente, me gusta el contacto con el público, tener la posibilidad de ver su reacción instantánea sobre la obra que estamos representando. En el cine, en cambio, todo es mucho más frío, digamos. No puedes ver sus caras mientras estás actuando, simplemente has de esperar a ver cuál es su reacción en la sala y analizar los resultados en taquilla que presente la película”, comenta Flor Salas, un actriz española.

Y es que para muchos actores, el teatro representa la verdadera esencia de la interpretación porque es dónde pueden demostrar sus habilidades frente al público, estableciendo una especie de pulso entre ambos.

“En el teatro cabe la improvisación. Si tú ves que el público no está respondiendo como debería, puedes permitirte el lujo de salirte un poco del guion, de añadir un comentario gracioso que se te haya ocurrido en el momento, o de hacer hincapié en una determinada frase para conseguir que entienda mejor la trama. Son licencias que en el cine, evidentemente, uno no puede tomar porque todo está minuciosamente controlado por el director, que es quién te dice dónde debes colocarte, con qué intensidad decir una frase y que te marca cada una de tus posturas corporales”, explica.

Además, en el teatro toda la trama se desarrolla de principio a fin, mientras que en el cine se acostumbra a rodar las escenas en función  de las localizaciones, realizando saltos temporales a los que los actores se acostumbran.

“Es difícil hacer cine. Cuando tienes que mantenerte en el papel mientras das saltos temporales para rodar por ejemplo el final al principio del todo, es muy complicado. En el teatro, por el contrario, todo fluye de una manera mucho más natural puesto que el relato se desarrolla de modo lineal, haciendo que todo tenga mucho más sentido y que puedas evolucionar con el personaje más fácilmente”, expone.

En otras palabras, el teatro es el preferido porque resulta mucho más mágico y natural para los actores que el cine, que se ha convertido en un género más artificial.

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